jueves, 10 de abril de 2008

Prensa escrita: la importancia de los contenidos


La historia de América Latina se ha visto inmersa en una serie de revoluciones económicas, políticas, sociales y culturales que han tenido un fuerte impacto en la manera de ejercer sus democracias, en las que la prensa se institucionalizó como el foro a través del cual es posible manifestar las denuncias y propuestas que la sociedad plantea a sus gobernantes.
Aunque, en un principio, una buena porción de la prensa escrita de esta región estuvo vinculada con los intereses económicos y políticos de sus propietarios y, por consiguiente, tenían un impacto directo en la objetividad informativa del medio, es durante la segunda mitad del siglo XX cuando las demandas de igualdad hacia los gobiernos por parte de los ciudadanos comienzan a influir en el manejo de la información.
Para ser más específicos, durante la década de los 70's, las dictaduras militares se encargaron de someter y politizar a los periodistas, muchos de los cuales practicaron un periodismo faccioso y tendencioso; lo que trajo como resultado la distorsión de la misión de la prensa y puso en entredicho su credibilidad. Pero es a partir de los años 80's, con la transición de estos regímenes de gobierno al de los presidentes electos, además de la apertura de economías y movimientos sociales demandantes de igualdad, que se produjo un cambio en la forma de ejercer la actividad del periodismo y se comenzaron a realizar denuncias sociales, a través de investigaciones propias o filtraciones del gobierno, lo que trajo como resultado que, en la actualidad la prensa sea considerada la institución latinoamericana que inspira mayor confianza entre el público, a la par de la Iglesia católica.
Un ejemplo de lo anterior podemos encontrarlo en nuestro país donde los documentos públicos y las fuentes internas jugaron un papel fundamental en la cobertura de la devastadora devaluación del peso ocurrida en diciembre de 1994. El debate sobre quién fue el responsable ha incluido estadísticas sobre déficits en la cuenta corriente, reservas financieras y el movimiento de capitales.
Otro caso en que la prensa escrita influyó en el proceso democrático de un país es Guatemala ya que, durante el autogolpe de estado del presidente Jorge Serrano, el 25 de mayo de 1993, se impuso censura previa, sin embargo, la prensa reaccionó desafiando al gobierno. El diario Siglo Veintiuno se autotituló Siglo Catorce y reemplazó los textos censurados por columnas negras, que desenmascaraban los esfuerzos del gobierno por impedir la difusión de lo que estaba sucediendo. Por otra parte, no puede dejar de mencionarse el caso colombiano, donde muchos periodistas se jugaron y aún se juegan la vida reportando en medio de las amenazas cruzadas de la guerrilla, los grupos paramilitares y los narcotraficantes.

En algunos casos, como el de Argentina, su credibilidad y su influencia crecieron en relación proporcional al desprestigio de los partidos políticos. Durante la presidencia de Carlos Saúl Menem (1989-1999), la prensa argentina realizó una serie de investigaciones sobre corrupción y lavado de dinero que mantuvieron en alerta al gobierno. En determinado momento, las encuestas revelaron que a los ojos del público, la prensa tenía más prestigio y credibilidad que cualquier otra institución, incluida la Iglesia.
En la actualidad, gracias a la revolución tecnológica del Internet y la televisión satelital, no sólo se aceleró el proceso de globalización cultural entre las naciones, sino que, además, se logró disminuir la distancia informativa que había entre ellas, pero el cambio más representativo que se observa es la diversificación y democratización de las formas de difusión de la información.
Sin embargo, los grupos operantes del poder político y económico, no sólo de los países latinos, si no en todo el mundo, han aumentado los intentos por frenar los avances de la apertura informativa, por ejemplo, solamente durante el 2004, fueron asesinados al menos 53 profesionales de la información a nivel mundial, ya sea en el ejercicio de sus funciones o por expresar sus opiniones.
En relación a los periodistas asesinados en la región de América Latina, en México hubo tres casos; en Nicaragua, Perú y Brasil dos respectivamente, y uno en Colombia y Haití. Lo anterior de acuerdo con un reporte de un reporte de Reporteros sin Fronteras, organización internacional que se encarga de defender a los periodistas encarcelados y a la libertad de prensa en el mundo, cuenta con nueve secciones nacionales (Alemania, Austria, Bélgica, Canadá, España, Francia, Italia, Suecia y Suiza), representaciones en Abiyán, Bangkok, Londres, Moscú, Nueva York, Tokio y Washington, y más de 120 corresponsales en el mundo.
"Aparte de los riesgos propios de las zonas de conflicto, las causas de la mayor parte de los asesinatos de periodistas son algunos artículos denunciando la corrupción y las investigaciones sobre grupos criminales". El informe señala que esto también se manifiesta en México, Brasil y Perú, donde los asesinatos de periodistas han adquirido de nuevo una dimensión preocupante y que Cuba sigue siendo, después de China, la mayor cárcel del mundo para los periodistas, al tener un registro de 22 personas detenidas por dedicarse a esta profesión.
Según los datos de la organización, en Colombia, denunciar los reclamos de los grupos armados -paramilitares y guerrillas- y la corrupción de los políticos sigue siendo un oficio peligroso, más que en ninguna otra parte del continente. Con respecto a Haití, se establece que la situación mejoró desde la caída de Jean-Bertrand Aristide, pero que aún persisten algunas dificultades en las provincias.

**Colaboración Especial de: Cruz María Clara Altamirano, licenciada en Ciencias de la Comunicación, basada en el libro "Los orígenes del periodismo en nuestra América" de Antonio Benítez, publicado por la editorial Lumen. México; 2005.

Fuente: www.miespacio.org/cont/med/democra.htm